lunes, 7 de septiembre de 2015

LA SEMANA DE LA PAZ

La Semana por la Paz es un escenario que busca hacer visible los esfuerzos de miles de personas que trabajan por el logro de la paz y por la construcción de iniciativas para dignificar la vida.
Es importante recordar que Semana por la Paz se empieza a celebrar en los años 80s, cuando se dan en Colombia una serie de jornadas en rechazo a la muerte y en defensa de la vida. En 1986 se origina el Movimiento por la Vida, que se consolida por medio de la Compañía de Jesús, cuando los sacerdotes jesuitas encabezados por los sacerdotes Francisco De Roux y Horacio Arango, desarrollan una reflexión sobre la situación de violencia en el país y concluyen que es necesario apoyar iniciativas de la sociedad, encaminadas a la búsqueda de la paz.
Después de reunir recursos, vendiendo al Banco de la República, “La Lechuga”, una custodia joya de incalculable valor de la época de la Colonia y de propiedad de la Compañía de Jesús, y de otros ofrecidos por cooperación internacional, dan inicio al Programa por la Paz y, a finales del mes de septiembre de 1988 se realiza la Primera Semana por la Paz. 
Posteriormente, se dieron en el país una serie de hechos que mostraron el anhelo de paz. Las expectativas de democratización desembocaron en la Constitución de 1991. En 1992, cuando era Presidente de Colombia, César Gaviria Trujillo, decretó la guerra integral y, como respuesta y alternativa para buscar caminos de participación ciudadana en la construcción de la paz, surge en Bogotá la Iniciativa Ciudadana por la Paz ICPAZ. 

DIÁLOGOS DE PAZ EN LA HABANA CUBA.


Si algo está claro en este proceso de paz, que arrancó en forma el 19 de noviembre del 2012, es que los avances que se han logrado en las negociaciones con la guerrilla son históricos y realmente claves para ponerle punto final a más de 50 años de guerra. (Lea también: Acuerdo con Farc impacta al menos mitad del negocio del narcotráfico).
En estos 18 meses de diálogos se han evacuado 3 de los 6 puntos que conforman la agenda de diálogo –incluyendo el de la refrendación de los acuerdos–, cuyo contenido ataca y transforma los orígenes de la confrontación armada. (Lea también: 'Es un paso clave para contener el narcotráfico').
De hecho, el primer punto, “política de desarrollo agrario integral”, aborda, entre otros aspectos, temas relacionados con el “acceso y uso de la tierra”, lo que a juicio de varios historiadores y analistas es el germen del conflicto interno más viejo del continente. (Lea también: 'El fin del conflicto es una posibilidad real': Gustavo Bell).
No son pocas las voces que coinciden en que la desigualdad rural fue la que llevó a que varios campesinos se armaran para confrontar al Estado.
Por eso, los negociadores de La Habana anunciaron el 21 de junio del 2013 que uno de los principales pilares del acuerdo logrado en materia agraria es el desarrollo de una “reforma rural integral”, cuyo eje central es cerrar la “brecha entre el campo y la ciudad” para garantizar la “erradicación de la pobreza” y la “promoción de la igualdad en el campo”. (Lea: Lo que dicen los candidatos sobre el proceso de paz).
También se reconoce la importancia de fortalecer la economía campesina, por lo que se trazará una frontera agrícola y se admitió, desde el Estado, la necesidad de promover las zonas de reserva campesina.
Si bien varios de estos puntos no están exentos de polémica, como el relacionado con la “formalización de la propiedad”, nadie niega que es un paso fundamental para acabar la guerra.
Todo esto, según dijo el presidente Juan Manuel Santos el viernes, “se traduce en más inversiones y desarrollo para el campo, y en mejores condiciones de vida para nuestros campesinos”.
La “participación política”, el segundo punto sobre el que se logró un acuerdo entre el Gobierno y las Farc el 8 de diciembre del 2013, también es un avance histórico en materia de participación e inclusión.
No solo se estableció impulsar “cambios institucionales para facilitar la constitución de partidos políticos”, incluidos los que “surjan luego de la firma del acuerdo”, sino que habrá curules especiales en la Cámara para las regiones más golpeadas por el conflicto.
Serán temporales y no representan un pase directo para que las Farc lleguen al Congreso, ya que también se elegirá en las urnas a quienes las ocupen. “Todos, sometidos a las reglas de la democracia”, enfatizó Santos.
Y, sin lugar a dudas, el acuerdo en la “solución al problema de las drogas ilícitas” es un avance para erradicar el Narcotráfico. Este tema, seguramente, será materia de análisis en el exterior.
Lo que falta por negociar no es fácil, pero algunos aspectos de esos puntos ya han sido abordados en la mesa de La Habana y no se descarta –según el Gobierno y la propia guerrilla– que antes de finalizar este año se firme el acuerdo final para terminar el conflicto.

Por eso, Santos advirtió el viernes: “Esto es lo más lejos que jamás se haya llegado en el camino para terminar nuestra guerra”.

OPINIÓN SOBRE LOS DIÁLOGOS DE PAZ EN LA HABANA .

Los tratados que se presentan en los diferentes lugares del planeta afectan de una u otra forma a las personas y creo que para poder alcanzar la paz mundial debería ver mas de estos diálogos porque la única forma como se puede solucionar los problemas de cada una de las personas es hablando, para poder resolver todas y cada una de nuestras diferencias.